Hina Vagina (Palau-solità i Plegamans, 1994) es el nombre artístico de Judit Chulià Orduña, artista híbrida que articula su práctica desde una concepción del cuerpo como espacio de resistencia, desgaste y transformación. Su trabajo se inscribe en un campo expandido que comprende la pintura, la performance, la instalación y el vídeo, a través de los cuales examina las fricciones entre intimidad y exposición, precariedad laboral y agotamiento estructural, así como los procesos de inscripción de estas dinámicas en los cuerpos contemporáneos.

Su investigación sitúa la fragilidad y el cansancio como categorías estéticas y políticas, entendiéndolas no solo como afectos individuales sino como regímenes materiales y simbólicos. La precariedad aparece como una fuerza que excede la economía para infiltrarse en la piel, en el gesto y en el lenguaje. En este marco, su obra propone una fisura entre espiritualidad y cotidianidad: una persistencia de lo místico atravesada por el capital y tensionada por las contradicciones del presente.

La adopción del nombre “Hina”, en referencia a la diosa lunar de la mitología polinesia, es asumida desde una posición autocrítica que incorpora la problemática de la apropiación cultural como eje conceptual. Esta conciencia no opera como justificación, sino como lugar de enunciación: habitar la contradicción, problematizar las herencias coloniales de los imaginarios y analizar cómo las lógicas de invasión persisten en los deseos y en las formas de representación.

Actualmente cursa el Grado en Artes en la Universitat Oberta de Catalunya y ha ampliado su formación en el ámbito de la performance y el arte autobiográfico, con experiencias como el workshop con Abel Azcona y la participación en el Territorio Ibiza Performance Art Festival. Su obra se ha presentado en festivales, residencias y exposiciones colectivas en contextos estatales e internacionales, en espacios como La Virreina, Casa Velázquez, Centre d’Arts Santa Mònica, TPK Art i Pensament Contemporani, el Museo Neomudéjar o Roca Umbert Fàbrica de les Arts, entre otros, consolidando una trayectoria emergente centrada en el cuerpo como dispositivo crítico.