La obra de Carla Cascales propone una visión del mundo holística, en la que el ser humano y su entorno están conectados, en flujo constante. Cada una de sus obras es el testimonio de nuestra capacidad de relacionarnos con el universo. A través de una íntima relación con los materiales, nos invita a contemplar lo efímero de la vida y a reflexionar sobre cuál es nuestro lugar en el mundo, recordándonos la importancia de los ciclos, la idea de aceptación, la decadencia de la belleza y entendiendo el mundo como un organismo vivo, en constante movimiento. Tomando la naturaleza como base y fundamento en su trabajo, es capaz de llegar a la esencia de las cosas, apartando todo lo que nos distrae. Al eliminar todo aquello superficial, solo queda el gusto por la sencillez, que se transmite de forma íntima y personal. Su trabajo es el reflejo de su entorno directo, que se manifiesta en elementos como el mar y la cultura mediterránea, mostrándose en la idea de infinito, movimiento, fluidez, profundidad y armonía. Las pinturas son la inmensidad y lo inabarcable. Las esculturas rinden homenaje a la antigüedad, a la herencia, a todo aquello primitivo y ancestral de las culturas arcaicas. Su trabajo recibe también una fuerte influencia de las corrientes orientales, especialmente de la filosofía y la estética japonesa, basándose en la idea de imperfección, impermanencia y transitoriedad. Carla Cascales Alimbau nació en Barcelona en 1989 y su obra se ha mostrado en exposiciones por todo el mundo, incluyendo Barcelona, Madrid, Londres y Los Ángeles. Su obra se encuentra en colecciones como MACBA o la Fundación Masaveu Peterson. Su trabajo ha sido reconocido con el premio a Mejor Artista Emergente en la feria Swab de Barcelona y su investigación artística se ha desarrollado en distintas residencias artísticas internacionales en San Francisco (2017), Florencia (2018), Tokio (2019), México (2022) y Cuba (2024).